CDMX: el principio del fin de la tauromaquia y el maltrato animal
Por: Jesús Sesma
La reciente aprobación en el Congreso de la Ciudad de México de la iniciativa para transformar las corridas de toros en “Espectáculos Taurinos sin Violencia” marca un hito en la lucha contra el maltrato animal en nuestro país. Este cambio, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno, Clara Brugada, representa un avance significativo en la eliminación de la crueldad hacia los toros en la capital y coloca a la Ciudad de México a la vanguardia de la protección animal en todo el mundo.
México experimentó por primera vez las corridas de toros con la Conquista española, haciéndolas parte de las festividades coloniales, pero fue hasta el siglo XX que la tauromaquia alcanzó cierta popularidad con la inauguración de la Plaza México en la capital del país en 1946.
Desde entonces, la actividad ha sido un tema de debate pues, mientras algunos pocos la consideran una tradición cultural, con el paso de los años cada vez somos más quienes la consideramos una práctica cruel y obsoleta. De acuerdo con las más recientes encuestas realizadas sobre el tema, 75% de los capitalinos se pronunció en contra de las corridas de toros y en apoyo a su prohibición total o su transformación en un espectáculo sin violencia.
Este auge en la consciencia por el derecho de los seres sintientes a una vida libre de sufrimiento innecesario y la lucha activa por la causa fue lo que llevó a la Ciudad de México a sumarse a la lista de estados como Sonora, Guerrero, Coahuila, Quintana Roo y Sinaloa, que ya han prohibido la tauromaquia tradicional.
Así, el espectáculo se transformará y abandona el uso de objetos punzantes como banderillas, lanzas y espadas contra los toros, y limitando su presencia en el ruedo a un máximo de 15 minutos, lo cual representa un alivio considerable para los seres sintientes que sufrían heridas graves y un prolongado tormento hasta la muerte.
Cabe señalar que, de acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la tauromaquia tradicional contraviene los principios básicos del bienestar animal, de modo que los cambios aprobados en la Ciudad de México se alinean con las recomendaciones internacionales y representan un paso clave para erradicar la violencia contra los animales.
Pero, si bien la transformación de las corridas de toros en espectáculos sin violencia es un gran avance, todavía queda un largo camino por recorrer en la lucha contra el maltrato animal en México. Aún existen estados donde la tauromaquia sigue permitida, así como otras prácticas cuestionables, como en los delfinarios y el uso de animales en espectáculos para el entretenimiento humano.
Tanto la lucha de organizaciones sociales, activistas y ciudadanía que impulsaron la iniciativa, como el respaldo de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y de la presidenta Claudia Sheinbaum para lograr la reforma, así como la venia prácticamente unánime del Congreso capitalino, ha sido crucial para el fin de la tauromaquia violenta en la Ciudad de México y una muestra de que el trabajo coordinado y guiado por una causa noble siempre dará los mejores frutos.
En la historia contemporánea de la Ciudad de México quedará plasmada esta reforma como un gran triunfo para los derechos de los animales y un avance en la construcción de una sociedad más justa y empática, demostrando que es posible modificar los espectáculos eliminando el sufrimiento innecesario.
No obstante, es necesario continuar promoviendo cambios en la legislación para garantizar la protección total de los animales en el país y seguir avanzando hacia una sociedad moderna y respetuosa con todas las formas de vida. Por lo pronto, va todo mi respeto y agradecimiento a todas y todos quienes hicieron posible este paso que marca el principio del fin de la tauromaquia y el maltrato animal en la Ciudad de México.